BLANCO Y NEGRO

Sin lujo ha llegado

el último día de un día más:

el día final de la cuenta

o el día menos que resta.



Una campana se asoma

pendiente de su dintel

avisando la hora del día justo

y con el paso de la sombra

lo expone sobre la piel.



Sin mayor sorpresa

le abre la boca y los ojos por inercia

nunca es el asombro

y menos por la fuerza.



Nadie le ha explicado

sobre el dolor o la pena:

Harapienta, no sufre

ni sabe delicadeza,

se cumple a sí misma

sin tiempo de espera.



Se flota de seda

y calla el aviso

silencio profundo

sordera, inciso.



Es danza azulante

obsesión diminuta

en el lienzo que ruega

punzón colocante

la tinta que negra

arena mareante.


4-2-17

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