LA PERVERSIÓN

En el corazón del triángulo invertido
el diablo se aparece
todas las noches
con un librito de torbellinos fonogramas.
Su máquina gravitatoria
tiene el corazón en la garganta.
No hace falta la luz ni la mirada,
él lo apaga todo
y llama
blanca celeste
cuerpos lejanos a derretirse
al calor de su fuente.


Yo me quedo espectante
obedediente
sin nostalgia ni sangre
enrollándome las serpientes
sin dolor rosáceo
solo imaginable
para darle unas cuantas vueltas
animal de 12 piernas:
aquél que no conozco
será al lado mío
como el pequeño esclavo gemelo
de la quinceava estación marsellesa
con la excusa un código poético.

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