OLVIDOS DE UNA MASACRE

El sol asoma su ojito anaranjado
y el viejo volcán, tosigoso
despierta a la flor del cacao
cubriendo de néctares olorosos
la choza de quien haya quedado.


Cafeto rojizo y frondoso
tu ácido olor le ha guardado
la voz al anciano polvoso
y nadie le ha preguntado
por dónde corría angustioso.


Callando su nombre borroso
Ay, cafetal, ya te han desgranado
semillas abiertas al sol
las verdes tetelques llorando
con sangre absorbieron color


Dirán:
“La taza que tragas de Izalco
del suelo ha absorbido la hiel”
Despiertan las venas del faro
"Que todo reviva otra vez"

27-1-16

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