La boca deforme o con forma dolida
los ojos nadando, yéndose en el río.
Nadie se atreve a pescarlos
nadie los ha querido
porque negros son de tanto mirar
y negros, se han podrido.
Se va cerrando un ojito,
sin garganta que grite al otro,
así ahogado
sumergido en una sola lágrima continua:
el río;
y es la corriente tan densa
que los aparta de vos
para que no te des cuenta
de cuánto se han hundido
con el rollo velado
con los sueños vencidos;
con el iris hincado
suplicándote siglos.
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Mención de Honor en Certamen Internacional del Instituto Latinoamericano de Cultura, Argentina.

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