"¡CONCHA DE DIOS!"

El día que decidas olvidarme
haremos ese experimento
de dejar mi obsequio en tu océano
para unir tu espacio con el mío de una vez por todas.

¡Porque no es justo que nadie más lo sienta!
¡Para eso la traje de tan lejos:
tan blanca y tan dura
que no me va a olvidar!

Porque te voy a pedir
que la sostengas en tu mano
y le digas que es buena;
la pongas muy despacio
para mirarla ir
así
tan confusa
tan llena de dudas
hasta que la arena se la trague
invasiva
robusta
y mi pequeño obsequio
enmudecido por lo inmenso
tampoco pueda verte.

Porque “vas a volver un día”
cuando ya no nos recuerdes.
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Poesía ganadora de Mención de Honor en Certamen Internac.
del Instituto Latinoamericano de Cultura, Junín, Argentina.

2 comentarios:

pastorius dijo...

15 "El amor nunca se consuma. Antes de su supuesta consumación, porque falta algo. Después, porque sobra algo y sobrar es otra manera de faltar. Y el instante de su aparente consumación no es más que un vértigo que huye, un relámpago fantasmal que superpone aproximación y alejamiento, lo lleno y lo vacío. Un punto que se borra en el momento mismo de colocarlo. Sólo queda el recuerdo de una posibilidad que pareció realizable. En consecuencia, llamamos consumación a una pérdida. Tal vez una pérdida necesaria. O quizás no..."

:)

Iris Monge dijo...

16 Gracias, es cierto :D