Cuando caían dos gotas de café
sobre las hojas de papel
y con la rabia de un demonio
con la lengua las rasgué.
¡Sí! lengua áspera de horror
cuando caían dos gotas de café
sobre las hojas de papel.
Y la puerta del infierno se cerró
contra las venas de mis ojos
irritados por la furia.
Incrustado atardecer infinito:
con las manos engrapadas
le mostré a un ángel negro mis molares,
que plateados por las bandas de mis brackets
observaban tan inmóviles un grito
cuando caían 2 gotas de café
sobre las hojas de papel.
(de: Alaridos, Mención de Honor Juegos Florales sonsonatecos, 2006)
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