TZUNTZUNAT

Me queda la soledad en las manos
con la memoria de una antigua piedra caliente
y el vapor de las aguas que sopla occidente.

Y miro mis huellas,
me miro las manos
tan sola, la casa de barro
y el pueblo sin dientes,
con la vergüenza de volver a reír
por la lucha de uno y la huída de veinte.
2006.-

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